No todo lo que se siente, se dice. Se escribe.

No pienso, decir, susurrar,
gritar, cantar...
ninguna metáfora,
hipérbole, o comparación.
Hasta que ella no haya despertado...



viernes, 11 de marzo de 2011

Yo no.

Yo no te quiero como cualquier persona,
yo te quiero como los días más importantes de mí vida.
Como alguien que quiere la libertad y el deseo.
Yo te quiero de una manera irregular pero constante.
De una manera lenta pero desmedida.
Te quiero como un desconocido, que te conoce y se enamora día a día.
Como esa persona que olvida la fecha y la hora.
Como un ciego que cruza una calle suicida.
Yo no te quiero como cualquier persona,
te quiero como yo solo yo se que te quiero.

Destino

Creo en el destino, aquel que me llevo a pensar en Alemania,
aquel que me hizo dudar, escribir, amar, odiar...
Y hasta soñar.

Odio

Odio los martes...

Día a día

La monotonía de la vida me derrumba, me acaba y me mortifica. Aunque aún encuentro mi vida interesante, asisto a un conservatorio, a la escuela donde estudio artes.
Aveces me considero de otra época, probablemente del Renacimiento, o del Romanticismo.
Considero también que me veo bastante sensible, me gusta mucho la música, soy violinista, toco más instrumentos pero el violín fue la primera elección.
No creo en el mundo perfecto, creo en la poesía, en la literatura, en los buenos cafés, los cielos mas radiantes y en al amor. No el amor actual, el amor más idealizado y perfecto.
Actualmente vivo en Madrid, solía vivir en México. Me gusta la tarta de chocolate demasiado, tanto como para desviar la narrativa y escribir esto que sería como un paréntesis.
Escribiré día a día todo lo sucedido,
el dolor, las alegrías, y lo extraordinario de la vida.
Aunque aveces el dolor abarque medio mundo, o la melancolía me derrumba y no me deje ni hablar.
Lo que puedo adelantar es que mi vida no ha sido la misma desde que vine a España.


11 de Marzo. A 10 días de la primavera.

El poeta, es aquel que vive. Que vive y siente, desde una lluvia, hasta un recuerdo.
Es aquel que no sabe cuanta melancolía plasmar o cuanta agonía escribir.
Aquel que finge un estado de ánimo, y en realidad no sabe como se siente, ni que tan triste se encuentra. Él que vuela en cada verso, y en cada metáfora.
El poeta es aquel que ve un rostro, un árbol, un cielo, o un recuerdo. Y se inspira. Y se deja llevar, hasta volar, volar y escribir.
Aquel que muere y renace mientras escribe.
O que renace escribiendo y muere. El poeta se esconde entre momentos:
una puesta, un beso o una lágrima. Lleva un sombrero, o lleva una pipa en la boca, o mientras camina llora.